HISTORIA
Blanda fue el nombre que los romanos dieron a la colonia, nombre revelado en la falda de la Penya dels Padrets, en la vecindad de un asentamiento anterior de iberos layetanos.
Tras un breve período de dominación árabe, y ya bajo la soberanía de los francos, la villa conoció el feudalismo.
El castillo de Blanes aparece citado por primera vez en un documento del vizconde Sunifred de Girona que data del año 1002. A partir de 1050 fueron sus herederos, los Cabrera, quienes ostentaron el feudo en nombre de los condes de Barcelona, si bien delegaron el señorío a la familia de los Blanes.
A mediados del siglo XIII, Guerau IV de Cabrera y Guillem de Blanes concedieron al puerto una serie de privilegios, gracias a los cuales la actividad marítima prosperaría durante centurias.
El comercio, los astilleros, la industria relacionada con éstos y la pesca permitieron a la villa mantener una línea pujante, a pesar de los conflictos bélicos entre el Principado de Cataluña y las coronas española y francesa.
El ferrocarril, la electricidad y el gas llegaron en la segunda mitad del siglo XIX. Con todo, la población llegaría al final de la centuria sumida en una profunda crisis, causada por la quiebra de sus astilleros y la plaga de la filoxera que destruiría los viñedos.
La recuperación se inicia en la segunda década del siglo XX con la construcción del muelle y la fundación de la fábrica SAFA. La villa va adquiriendo un talante liberal que será duramente castigado durante y después de la Guerra Civil.
La llegada masiva de turistas e inmigrantes, a partir de 1950, transformaron la economía de Blanes y duplicaron su población en 15 años. Hoy es un municipio nuevamente próspero, celebrado destino vacacional y de ocio. El turismo, el comercio y la industria superan hoy a los sectores tradicionales que son la pesca y la agricultura, si bien éstos no han perdido su vitalidad. El patrimonio monumental de Blanes está estrechamente ligado al esplendor medieval de los vizcondes de Cabrera. Ejemplo de ello es la fuente gótica que se halla en el Carrer Ample. Fue construida a principios del siglo XV por deseo de la hija del vizconde, Violant de Cabrera. Es de forma hexagonal, con un caño en cada cara. La decoran una crestería con esbeltos pináculos, seis gárgolas y el escudo de los Cabrera.
La iglesia de Santa Maria de Blanes formaba parte, en sus inicios, del conjunto fortificado que era el Palau dels Vescomtes de Cabrera, pero en 1319 fue separada de éste al constituirse en templo parroquial. El palacio, por su parte, fue comprado en 1623 por un rico mercader y convertido en cuartel. Destruido por los franceses en 1694, hoy apenas se conservan algunos de sus muros y capiteles. De la iglesia gótica original, sin embargo, han permanecido intactos la fachada y el campanario.
El centro urbano, la Vila, cuenta con otros dos templos. La pequeña capilla de Nostra Senyora de l'Esperança, que acogía las deliberaciones de los representantes del municipio, y la capilla de Nostra Senyora de l'Antiga, así llamada porque se la considera la más antigua de Blanes.
En lo alto del monte de Sant Joan, atalayando el municipio y el mar, se alza el castillo, del que se conservan una torre y un lienzo de muralla. En las cercanías se halla la capilla románica de Santa Bàrbara, construida en el siglo XII. Parece ser que era su campana la que advertía a los habitantes de Blanes de la proximidad de naves enemigas.
A 4 km de la población se encuentra el santuario de la Mare de Déu del Vilar. Fundado en el siglo XI, a raíz del «descubrimiento» de la imagen de la Virgen del Vilar, el templo actual es del siglo XVII. La Virgen del Vilar goza de gran devoción desde que en 1794, según la tradición, protegiera la villa de la ocupación francesa. Blanes es mucho más que un destino para quienes desean sol, playa y ocio nocturno. Los amantes de la historia no dejarán de entrever en su notable patrimonio monumental la estampa de lo que fuera un importante puerto medieval del Mediterráneo. Y los amantes de la gastronomía se sentirán plenamente satisfechos con la calidad de los productos que cosecha su flota pesquera día a día.
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